Temazo 

21/06/2016 § Deja un comentario


El apego es una palabra de esas que los yogis siempre tenemos en la boca. Es un temazo. Es el temazo. 
La definición de apego es “el cariño, la estima y el afecto que un individuo siente por otra persona o por una determinada cosa que puede ser un objeto, un bien, entre otros”.

Hay 2 tipos de personas: las que guardan y las que tiran. Yo soy de las que tiran. Por ahí, vamos bien, soy bastante desapegada de lo material. Y desde hace unos años todavía más. El asunto es que me gusta tirar tanto como me gusta adquirir. Así que digamos que hasta hace poco tenía muchas cosas. Este año estoy soltando lastre a lo grande y espero quedarme con lo mínimo. 

A nivel afectivo, bueno, me siento más apegada a unas personas que a otras. Normal ¿no? Estamos trabajando en ello. 

Pero últimamente me he dado cuenta de algo por lo que siento un gran apego: mi cuerpo, mi mente y sus capacidades. Mi yo y sus capacidades. 

El otro día participé en una clase de Rocket Yoga estupenda. Todo muy estupendo hasta que llegamos a la parte en la que no podía hacer nada. Posturas que antes me salían sin pensar, no sólo no estaban ahí, sino que me daban miedo (!)

Y ahí hizo acto de presencia el Ego, no en el sentido fardón y chulo de querer demostrar ser más, sino como un sentido del ridículo y unas ansias de justificación que no sé de dónde salían. 

Y aunque hace ya más de una semana de eso, no dejo de pensar en ese momento. Y me doy cuenta de cómo de apegada estoy a una cierta imagen de mi misma. Como cuesta cambiar el chip. 

Y pienso en mis amigos y amigas yogis y me pregunto cuántos de nosotros seríamos capaces de aceptar sin pestañear una lesión que no nos permitiera movernos al nivel que estamos acostumbrados. Sin pestañear. Sin luchar por conseguir hacer esa postura que antes era tan fácil. Sin maldecir ni por una instante ese cambio de circunstancias (dejemos al margen el dolor o molestia física). 

¿Qué pasaría si esas determinadas capacidades que cada uno tiene y que conforman la auto-imagen cambiaran o desaparecieran? Seguiríamos siendo nosotros, pero ¿seriamos capaces de aceptarlo? 

En realidad es lo que pasa cuando uno se va haciendo mayor. Pero uno tiene tiempo de irse adaptando. Y se puede trasladar a cualquier tipo de capacidades físicas y mentales. 

No sé, igual estoy divagando demasiado y sin sentido, pero tengo la impresión de que esta forma de apego requiere de un trabajo profundo y cuya recompensa es una liberación profunda que merece la pena considerar. 

Photo Credit: @cyogalab

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