Un cuentico corto

26/05/2016 § 5 comentarios

Dejadme que os cuente algo: ser mamá es una experiencia increíble, maravillosa, emocionante… me faltan las palabras para explicar todo lo que sentí, siento y, probablemente, sentiré.#estoesasí

Ahora bien, mi cuerpo también tiene algo que decir. Y no todo es positivo.

Ser mamá es duro físicamente. Muy duro. Y más cuando ya no tienes 20 años (aquí una servidora cumple 39 en agosto). (Según mi experiencia personal, ¿eh? Si preguntáis por ahí os explicarán miles de versiones diferentes)

Lo voy a resumir: el parto es lo de menos, señores!

Mi embarazo no fue una maravilla. No me sentía mal, pero tampoco me sentía bien. Molestias varias y, sobretodo, un dolor de espalda a la hora de dormir que fui el training para las noches de poco sueño que vienen después.

Practiqué yoga solamente durante el 2o trimestre. El 1o fue un pelín accidentado y en el 3o estaba enorme y muy poco ágil.

Vino el parto. Yo estaba ilusionada con un parto natural y a nuestro ritmo. Y luego llegó la realidad y las prácticas hospitalarias standard y todo se fue al garete. Parto inducido, todas las drogas del mundo mundial y hasta la temida maniobra de kristeller. O sea, planazo. Y eso yendo a un hospital reconocido por los partos respetados (no quiero yo saber como será en los que no!!)

Y llegó el posparto! La lactancia! Las hormonas!

No cambiaría esos 3-4 primeros meses con mi bebé por nada en el mundo. Na-da. Pero el dolor de tetas, las llantinas sin venir a cuento, el cuerpo que parece el de otra persona… eso también es una realidad.

Y poco a poco fue llegando el ritmo de vida más natural y habitual, las rutinas y las ganas de volver a moverme y… BOOM! La realidad otra vez. Que si tienes el tono muscular de una abuelita… que si tienes diastasis abdominal… que si el suelo pélvico por los suelos.. Unas noticias fantásticas, vamos.

Así que manos a la obra, la rutina de ejercicio se ve trastocada 100%:

  • ya no puedo hacer abdominales (ni crunch ni planchas ni ná de ná) so pena de que se me salgan los intestinos por la rendija que hay entre mis rectos abdominales.
  • tampoco puedo hacer ejercicio de impacto (ni bajo ni alto ni nada, na-da) porque igual me hago pipí encima. Si no hoy, dentro de un tiempo. Ah! y al igual se me caen los órganos. Mola, ¿no? (lo de los pujos y la maniobra kristeller… asesinos de suelos pélvicos!)
  • además, a causa de una lesión previa y el bajo tono muscular, cada 2 por 3 se me luxa la articulación sacro-ilíaca, mira tú!

Total, que me he visto abocada a la gimnasia hipopresiva, que parece que ahora está muy de moda. Es el uddiyana bandha de toda la vida, pero con algunas modificaciones importantes en cuanto a la postura.

Y mi yoga. Bendito yoga. No sé qué sería de mi.

Y una entrenadora personal para recuperar fuerza.

Y fisioterapia para la diastasis y el suelo pélvico.

Y el osteópata que me recoloca la articulación.

Así que bueno… que ser mamá es una felicidad indescriptible. Y nuestros cuerpos son una maravilla. Y la voluntad, una virtud a trabajar.

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§ 5 respuestas a Un cuentico corto

  • Belén Ballesteros dice:

    Un fantástico y sincero relato como pocos. Por suerte fuerza de voluntad no te falta y sabes cómo trabajar con tu cuerpo, ¡y eso no es poco! No te olvides de practicar la compasión que es muy importante y muy difícil a veces. Un súper abrazo. Disfruta mucho de tu bebé y gracias por compartirlo xxxx

    • pobach dice:

      Gracias Belén! La verdad es que la constancia es de lo que cojeo.. Pero bueno, c’est la vie! Te has vuelto a London ¿cierto? Espero que todo te vaya a tu gusto, que bien que te lo trabajas! Nosotros disfrutando mucho del rollo familiar, la verdad. Un abrazote!

  • es la mas bella enseñanza que nos dá la vida , generosidad , humildad ,comprensión , el estar constantemente atenta a cualquier novedad ,o cambio el reto de saber si vales o no para este sacrificio lleno de alegria , la entrega absoluta a esa personita , es la maravillosa experiencia que vale la pena vivir , disfrutar y en algún momento sufrir No esperar ningún tipo de recompensa ya que cuando ves a tu hij@ , te sientes capaz de dar lo que no tienes , por ésa personita amor un amor inmenso que no conoce limites , que te hace mas fuerte y valiente , y generosa , y humilde es el gran descubrimiento de ser madre , tener la capacidad de saber que por tu hij@ , (como decia aquella mato) Lo de recuperar el tipo requiere paciencia disciplina constancia y buen humor ,

  • Ets una crack! M’encantes

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