Uno breve

26/12/2016 § Deja un comentario

योग चित्त-वृत्ति निरोध

yogah chitta-vritti-nirodhah
¿Conocen el dicho “vísteme despacio que tengo prisa”? Describe a la perfección multitud  de situaciones en las que me he encontrado. Pasa que lo veo ahora, a toro pasado, con casi 40 años. Porque, yo,  siempre tengo prisa. No de esa prisa que te hace caminar rápido sino una prisa como interna, mental. No sé bien cómo explicarlo, pero es un tipo de prisa que me ha hecho precipitarme más veces de las que puedo contar. En pocas ocasiones dejo que los procesos sigan su curso, siempre buscando atajos. Entonces las cosas siempre me han salido como inmaduras, incompletas, y es ahora que me doy cuenta. ¿Será esto a lo que llaman madurez? 

Para mí va muy ligado a la frase en sánscrito del inicio del texto:

siendo chitta: ‘consciencia’, vritti: ‘fluctuaciones, movimientos’ y nirodha: ‘restricción, supresión, control’.La traducción literal es, pues: ‘El yoga es la restricción de las fluctuaciones de la consciencia’. [fuente: Wikipedia]

Habitualmente se asocia a la práctica meditativa o de asanas formal, pero ahora en mi vida hay poco espacio para esto. Mi día a día es mi práctica. Y me doy cuenta de que todo el trabajo previo sumado a esta vida más consciente está dando más frutos de los que me podía imaginar. 

Si la práctica es el 99% del resultado, señores, por fin estoy en el buen camino. 

Felices fiestas!

Yogamama 

14/10/2016 § Deja un comentario


“Ahora este es tu yoga”. Varios colegas yogis me han dicho estas palabras en los últimos meses, desde que Frida nació, y refiriéndose a ella. Yo cada vez he puesto cara de estar absolutamente de acuerdo y he respondido  “sí, sí claro!”

Honestamente? No entendía qué me querían decir (pero estaba convencida de lo contrario!) Yo quería practicar mis asanas y mis respiraciones y no sabía de dónde sacar el tiempo. Estaba frustrada. Y combatía esa frustración intuitivamente, perdonándome no ser una súper mamá que hace de todo y súper bien, encontrando la alegría más profunda en poder dedicarle mi atención total a la pequeña, cultivando la paciencia y la aceptación en situaciones nuevas e inesperadas (y estresantes), aprendiendo a escuchar a mi pareja en momentos de tensión, ofreciendo mi atención y amor a cosas que me ponían nerviosa (como cocinar sano o arreglar la casa)…

Ahora, ha pasado casi año y medio desde el nacimiento de mi hija, y finalmente lo he entendido. Crecer es mi yoga. Aprender es mi yoga: a escuchar(me), a respetar(me), a tener compasión y amor incondicional por mí y por los que me rodean, dejar de desear cosas o circunstancias que no son y sentir el corazón lleno con lo que soy y lo que es. Ese es mi yoga. 

Y mi gurú es la pequeña Guerrera Planetaria. 

Sin servicio 

07/10/2016 § Deja un comentario


Me parecía que no sería capaz, pero sí: vivo sin Facebook desde hace más de 3 meses. Y sigo teniendo amigos y vida social! Y no contenta con eso, he decidido dejar el smartphone en casa durante el día y salir con un teléfono que solo sirve para llamar y mandar mensajes. ¿Qué clase de locura es esta? 

Pues, amigos, una locura que me ayuda a mantenerme cuerda. 

La gente como yo necesita cortar de raíz. La tiranía del estar disponible y conectado 24/7 me pesaba muchísimo. Me dejaba sin espacio mental. El tiempo se me escapaba sin darme cuenta. Y, la verdad, qué pena perderlo así. 

Total, que me he pasado el verano en la naturaleza (en la medida de las posibilidades) o haciendo cosas normales, incluso rutinarias, sin tener el runrún omnipresente de chequear el teléfono en mente. 

Es cierto que cuando lo agarro por la noche lo hago con entusiasmo, sí. Pero es UNA vez al día! Y, francamente, tengo más que suficiente. 

Porque, al final, ¿qué hay que sea tan interesantísimo? O sea, de verdad ¿la vida de los demás? Un ratito, gracias. He recuperado la mía y me siento muchísimo mejor de lo que esperaba. ¿Fotos y editoriales aspiracionales? Lo cierto es que, al margen de algunas imágenes bellísimas y frases acertadas, gran parte de todo ello no me dice nada. 

Yo me pregunto ¿por qué es tan fácil perdernos en ese continuum de fotos, comentarios, artículos? ¿De qué huimos? Porque es una actitud 100% evasiva, podemos convenir en eso, ¿verdad?

Anyway amigos, sabed que sigo aquí, con mis clasecitas y mi vidita sencilla, con mis idas y venidas y pensamientos erráticos, tratando de dar algo más de sentido y consciencia a todo ello. Deseadme suerte!

Espero que hayáis pasado un verano maravilloso y que en vuestras consultas a la pantalla no dejéis de pasar por este blog irregular y desordenado. 

Namaste ❤️

Temazo 

21/06/2016 § Deja un comentario


El apego es una palabra de esas que los yogis siempre tenemos en la boca. Es un temazo. Es el temazo. 
La definición de apego es “el cariño, la estima y el afecto que un individuo siente por otra persona o por una determinada cosa que puede ser un objeto, un bien, entre otros”.

Hay 2 tipos de personas: las que guardan y las que tiran. Yo soy de las que tiran. Por ahí, vamos bien, soy bastante desapegada de lo material. Y desde hace unos años todavía más. El asunto es que me gusta tirar tanto como me gusta adquirir. Así que digamos que hasta hace poco tenía muchas cosas. Este año estoy soltando lastre a lo grande y espero quedarme con lo mínimo. 

A nivel afectivo, bueno, me siento más apegada a unas personas que a otras. Normal ¿no? Estamos trabajando en ello. 

Pero últimamente me he dado cuenta de algo por lo que siento un gran apego: mi cuerpo, mi mente y sus capacidades. Mi yo y sus capacidades. 

El otro día participé en una clase de Rocket Yoga estupenda. Todo muy estupendo hasta que llegamos a la parte en la que no podía hacer nada. Posturas que antes me salían sin pensar, no sólo no estaban ahí, sino que me daban miedo (!)

Y ahí hizo acto de presencia el Ego, no en el sentido fardón y chulo de querer demostrar ser más, sino como un sentido del ridículo y unas ansias de justificación que no sé de dónde salían. 

Y aunque hace ya más de una semana de eso, no dejo de pensar en ese momento. Y me doy cuenta de cómo de apegada estoy a una cierta imagen de mi misma. Como cuesta cambiar el chip. 

Y pienso en mis amigos y amigas yogis y me pregunto cuántos de nosotros seríamos capaces de aceptar sin pestañear una lesión que no nos permitiera movernos al nivel que estamos acostumbrados. Sin pestañear. Sin luchar por conseguir hacer esa postura que antes era tan fácil. Sin maldecir ni por una instante ese cambio de circunstancias (dejemos al margen el dolor o molestia física). 

¿Qué pasaría si esas determinadas capacidades que cada uno tiene y que conforman la auto-imagen cambiaran o desaparecieran? Seguiríamos siendo nosotros, pero ¿seriamos capaces de aceptarlo? 

En realidad es lo que pasa cuando uno se va haciendo mayor. Pero uno tiene tiempo de irse adaptando. Y se puede trasladar a cualquier tipo de capacidades físicas y mentales. 

No sé, igual estoy divagando demasiado y sin sentido, pero tengo la impresión de que esta forma de apego requiere de un trabajo profundo y cuya recompensa es una liberación profunda que merece la pena considerar. 

Photo Credit: @cyogalab

Hawaii

10/06/2016 § Deja un comentario


Santosha es un niyama. Se refiere al contento (de ser quien eres, de tener lo que tienes, de experimentar lo que experimentas.. Y así con todo). 
Santosha es un niyama que se me resiste. No cuando practico yoga. Eso no. Ahí, lo tengo bien aprendido e integrado, me contento con lo que mi cuerpo me ofrece y con mi estado mental del momento. 

Se me resiste en la vida real, las otras 23h del día. 

El opuesto de Santosha sería el descontento, la ansiedad. Y yo, ansiedad, tengo mucha. Me sobra!

•••••••••••

Desde bien jovencita mi sueño se refería a un estilo de vida. Yo quería vivir cerca del océano, todo el día en shorts y chanclas, practicar surf y ser libre y salvaje. Aún hoy, si pudiera escribir la carta a los reyes magos, pediría vivir en Hawaii y hacer surf cada día. 

Cuando tocó ir a la uni, yo quise ir a Las Canarias, pero en mi casa la negativa fue rotunda. Y después de este intento, han pasado 20 años y lo he probado en otras ocasiones y todas han salido mal. Porque quería contentar a mis padres, porque me sentía culpable, porque tenía miedo, porque no tenía dinero … Siempre había algo. 

La cuestión es que siempre tenía ESE estilo de vida en mente y siempre estaba descontenta con lo que vivía. Porque no era lo que quería!

Hace un par de meses, nos surgió la posibilidad de cambiar radicalmente nuestro estilo de vida. No era al lado del mar, y no había surf, pero era en plena naturaleza y había escalada. Good enough. Pero (siempre hay un pero  ¿verdad?) había que hacer una serie de grandes ajustes y renunciar a unas ciertas cosas. Y ahí entramos en valoraciones. Y acabamos decidiendo que no, que eso no nos convenía. 

Desde este episodio, me siento como si me hubiera sacado de encima un abrigo de 200 toneladas. De repente, Santosha, la experiencia, ha cobrado sentido para mí. Y me siento tan bien, tan en calma, tan tranquila. Por fin he aceptado mi realidad. 

Y no quiero decir que he renunciado a mi sueño de vivir en Hawaii (o algún paraíso similar). Simplemente he dejado de pelearme con mi circunstancia actual y me he dado permiso para disfrutar de lo que sea que pase en mi vida. Y si acabamos viviendo en una casita al lado del mar, sería una maravilla. Y si no, le sacaremos el gusto igualmente. 

Amigüitos, disfruten la vida. No esperen a que las circunstancias sean (o parezcan ser) las perfectas. Disfruten con lo que tengan, sino quizás se les pasen 20 años de experiencias maravillosas sin darse cuenta. 

Mucho ❤️
Photo credit: Rebekah Steen | goldfishkiss.com | @goldfish_kiss 

Un cuentico corto

26/05/2016 § 5 comentarios

Dejadme que os cuente algo: ser mamá es una experiencia increíble, maravillosa, emocionante… me faltan las palabras para explicar todo lo que sentí, siento y, probablemente, sentiré.#estoesasí

Ahora bien, mi cuerpo también tiene algo que decir. Y no todo es positivo.

Ser mamá es duro físicamente. Muy duro. Y más cuando ya no tienes 20 años (aquí una servidora cumple 39 en agosto). (Según mi experiencia personal, ¿eh? Si preguntáis por ahí os explicarán miles de versiones diferentes)

Lo voy a resumir: el parto es lo de menos, señores!

Mi embarazo no fue una maravilla. No me sentía mal, pero tampoco me sentía bien. Molestias varias y, sobretodo, un dolor de espalda a la hora de dormir que fui el training para las noches de poco sueño que vienen después.

Practiqué yoga solamente durante el 2o trimestre. El 1o fue un pelín accidentado y en el 3o estaba enorme y muy poco ágil.

Vino el parto. Yo estaba ilusionada con un parto natural y a nuestro ritmo. Y luego llegó la realidad y las prácticas hospitalarias standard y todo se fue al garete. Parto inducido, todas las drogas del mundo mundial y hasta la temida maniobra de kristeller. O sea, planazo. Y eso yendo a un hospital reconocido por los partos respetados (no quiero yo saber como será en los que no!!)

Y llegó el posparto! La lactancia! Las hormonas!

No cambiaría esos 3-4 primeros meses con mi bebé por nada en el mundo. Na-da. Pero el dolor de tetas, las llantinas sin venir a cuento, el cuerpo que parece el de otra persona… eso también es una realidad.

Y poco a poco fue llegando el ritmo de vida más natural y habitual, las rutinas y las ganas de volver a moverme y… BOOM! La realidad otra vez. Que si tienes el tono muscular de una abuelita… que si tienes diastasis abdominal… que si el suelo pélvico por los suelos.. Unas noticias fantásticas, vamos.

Así que manos a la obra, la rutina de ejercicio se ve trastocada 100%:

  • ya no puedo hacer abdominales (ni crunch ni planchas ni ná de ná) so pena de que se me salgan los intestinos por la rendija que hay entre mis rectos abdominales.
  • tampoco puedo hacer ejercicio de impacto (ni bajo ni alto ni nada, na-da) porque igual me hago pipí encima. Si no hoy, dentro de un tiempo. Ah! y al igual se me caen los órganos. Mola, ¿no? (lo de los pujos y la maniobra kristeller… asesinos de suelos pélvicos!)
  • además, a causa de una lesión previa y el bajo tono muscular, cada 2 por 3 se me luxa la articulación sacro-ilíaca, mira tú!

Total, que me he visto abocada a la gimnasia hipopresiva, que parece que ahora está muy de moda. Es el uddiyana bandha de toda la vida, pero con algunas modificaciones importantes en cuanto a la postura.

Y mi yoga. Bendito yoga. No sé qué sería de mi.

Y una entrenadora personal para recuperar fuerza.

Y fisioterapia para la diastasis y el suelo pélvico.

Y el osteópata que me recoloca la articulación.

Así que bueno… que ser mamá es una felicidad indescriptible. Y nuestros cuerpos son una maravilla. Y la voluntad, una virtud a trabajar.

La buena voluntad

20/05/2016 § 2 comentarios

Tras tantos días sin actualizar el blog y en un arrebato de buena voluntad, me he propuesto mantener el blog al día semanalmente. Coger un ritmo y dejar que la inspiración fluya.

En esta vida mía de mamá Yogi está resultando difícil ser regular en la práctica, o en lo que sea, en realidad. Noches de poco sueño, días de actividad y algo de procrastinación. La combinación perfecta.

Volví a la esterilla suavemente al 2o mes de postparto, con prácticas muy mañaneras, y pude mantenerla hasta que despuntaron los 1os dientes del bebé. Ahí languideció todo. Y un par de meses más tarde, un nuevo intento. Y otra racha de noches toledanas mató mi buena voluntad. Y así, en modo montaña rusa, he ido haciendo.

Ha pasado 1 año, e igual que me planteo mantener el blog regularmente, es hora de recuperar la regularidad de mis momentos yogis. De momento, esta semana vamos bien. 3 prácticas sin más propósito que moverme un poco.

No creáis que esto se va a convertir en mi diario de practica, eh?  Nada más lejos de mi intención. No no no.

Solo os pongo al día.

Y hasta la semana que viene.

Va, que sí!

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